Y fue como se esperaba, de nada valieron las salidas tarde, el trabajo los domingos, incluso, el preocuparse después más allá de lo que ya habían sido sus responsabilidades.
Creo que el mejor pago, fue el nuestro, el de nuestro agradecimiento, cariño y respeto.
pero quien tenía que pagar solo le dijo gracias
martes, 19 de agosto de 2008
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